Cuando me bajé del coche, pensé que me había equivocado de planeta
Te juro que fue así. Me fui a pintar a un lugar tan raro que parecía Marte. 🪐 Todo árido, ruinas por todas partes y un silencio que ni en misa. Daba miedo y ganas de grabar una peli de Star Trek al mismo tiempo. 😂
Pero en ese paisaje tan roto, tan desolado, encontré algo que no me esperaba: un rincón con agua. No era cualquier charco. Era una piscina de reflejos entre óxido, tierra roja y texturas imposibles. Como si la naturaleza hubiese decidido hacer arte contemporáneo con minerales y abandono.
Ahí mismo lo supe: eso era lo que tenía que pintar. No el paisaje en sí, sino ese instante escondido entre el caos. Porque donde otros solo ven ruinas, yo vi un espejismo. Y lo transformé en un cuadro.
El cuadro: un reflejo marciano que transforma cualquier espacio
El resultado me flipa tanto que no parece pintado, ¡parece un espejismo!
Reflejos rojizos, colores oxidados, brillos imposibles… Todo enmarcado en una escena tan surrealista que cuesta creer que existe. Este cuadro no solo te decora una pared, te transforma el ambiente. Aporta color, historia, personalidad. Sirve para quienes quieren una pieza que atrape todas las miradas, que relaje pero también inspire.
Esto no es una reproducción más. Es una obra original, única, nacida de un momento muy concreto y de un lugar que muy pocos se atreven a mirar con ojos de belleza.
Porque, créeme, hay belleza donde menos te imaginas. Y está lista para colgar en tu salón.





