Minas de Mazarrón: Reflejos de otro mundo

  • Título: Reflejos en Marte (Minas de Mazarrón)

  • Técnica: Acrílicos sobre lienzo

  • Dimensiones: 35 x 27 cm

  • Año de realización: 2018

  • Descripcion:

    Pieza vibrante y sugerente que capta la esencia de un rincón oculto en el paisaje minero de Mazarrón. El protagonismo absoluto lo toma el agua oxidada, en la que se reflejan tonos intensos de rojos, púrpuras y ocres, creando un efecto casi irreal. Las pinceladas sueltas y expresivas, combinadas con una rica textura cromática, evocan una escena líquida y misteriosa, como un espejismo atrapado en el lienzo.

    Unos pocos toques claros rompen la homogeneidad y añaden dinamismo visual, sugiriendo luz sobre minerales o espuma sobre la superficie. La atmósfera general es densa, silenciosa y poderosa: transmite la fuerza de un lugar olvidado por el tiempo, pero lleno de vida en su color.

    Ideal para quienes buscan una obra original, con carácter y profundidad, que hable de belleza encontrada en lo inesperado.

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Cuando me bajé del coche, pensé que me había equivocado de planeta

Te juro que fue así. Me fui a pintar a un lugar tan raro que parecía Marte. 🪐 Todo árido, ruinas por todas partes y un silencio que ni en misa. Daba miedo y ganas de grabar una peli de Star Trek al mismo tiempo. 😂

Pero en ese paisaje tan roto, tan desolado, encontré algo que no me esperaba: un rincón con agua. No era cualquier charco. Era una piscina de reflejos entre óxido, tierra roja y texturas imposibles. Como si la naturaleza hubiese decidido hacer arte contemporáneo con minerales y abandono.

Ahí mismo lo supe: eso era lo que tenía que pintar. No el paisaje en sí, sino ese instante escondido entre el caos. Porque donde otros solo ven ruinas, yo vi un espejismo. Y lo transformé en un cuadro.

El cuadro: un reflejo marciano que transforma cualquier espacio

El resultado me flipa tanto que no parece pintado, ¡parece un espejismo!

Reflejos rojizos, colores oxidados, brillos imposibles… Todo enmarcado en una escena tan surrealista que cuesta creer que existe. Este cuadro no solo te decora una pared, te transforma el ambiente. Aporta color, historia, personalidad. Sirve para quienes quieren una pieza que atrape todas las miradas, que relaje pero también inspire.

Esto no es una reproducción más. Es una obra original, única, nacida de un momento muy concreto y de un lugar que muy pocos se atreven a mirar con ojos de belleza.

Porque, créeme, hay belleza donde menos te imaginas. Y está lista para colgar en tu salón.

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